What sphinx of cement and aluminium bashed open their skulls and ate up their brains and imagination?

domingo

Me dan penita mis posts depresivos-melancólicos-singracia. Pero también me da penita hablar, y lo hago todos los días.

Hola, estoy hablando.

¡Pipipipipí!

viernes

Las estrellas se apagan

Desde niña mi papá me inculcó el respeto y el amor por los animales. Inculcó, probablemente, no es la palabra correcta, pues se trató más bien de algo inconsciente, algo natural, algo que nunca se propuso y sin embargo consiguió.

Fue un arma de doble filo, por así decirlo. Sufrí mucho en mi infancia por esta razón. Me encariñaba tanto con mis mascotas que, al fallecer éstas, no podía soportarlo, no podía, era demasiado doloroso. Fue a los 8 años, llena de rabia tras la pérdida de un gatito, que me prometí a mí misma nunca volver a encariñarme con una mascota.

Un año después llegó Pipo.

Fue una linda sorpresa, algo inesperado. Mi mamá fue a recogerme a la escuela y en el camino me advirtió:


-Tu papá trajo a la casa un caballo.

-¿Un caballo?- pregunté.

-Sí, un perro enorme, enormísimo, ¡parece un caballo!


Cuando llegué casa me encontré con un hermoso y alegre perrito gris que no dejaba de jugar. Me hizo muy feliz. Era encantador, noble, diferente a todos los perros que había conocido. Tenía algo. Pasaron los años rapidísimo y Pipo seguía con nosotros: con su cara de cachorro, su lealtad, y su gracioso caminar. Siempre hubo algo de solidaridad y apoyo en su presencia: regresar a casa después de un mal día y saber que estaba ahí.

Por desgracia, las cosas cambiaron de unas semanas para acá. Pipo dejó de comer. Dejó de caminar chistosísimo hasta la esquina para luego regresar a casa como si nada. Dejó de ladrarle a los transeúntes. Dejó de seguir a mi mamá a todos lados. Dejó de correr. Dejó de jugar. Dejó de ser feliz.

Regresaba de un viaje cuando mi mamá me habló por teléfono para avisarme que Pipo había vomitado sangre. Sabía que algo andaba muy mal.

Fui a visitarlo a la veterinaria hace un par de días con la esperanza de encontrarlo mejor. No fue así. En realidad, no estaba preparada para encontrar a un ser querido en un estado semejante. ¿Cómo podría? No se movía, sangraba, lloraba, su respiración era dolorosa y agitada. El “veterinario” resultó no ser tal, pues no sabía un carajo de medicina y no tenía las más remota idea de qué tenía Pipo. Mi papá enfureció, sacó al perro de la jaula, lo envolvió en una cobija, y me lo dio. Tenía en mis brazos el cuerpo esquelético y agonizante de mi mejor amigo.

Nos subimos al coche y fuimos en busca de una clínica para animales que nos acababan de recomendar. Podía sentir el dolor de mi perro, olía su sangre, y me sentía turbada por su ruidosa respiración. Finalmente llegamos a la clínica (una clínica de verdad) y lo internamos. Me encomendé a los dioses en los que no creo para que se recuperara.

Ayer fui a verlo y estaba mejor. Temblaba y estaba triste, pero ya no sangraba ni hacía ruido al respirar. Lo abracé y acaricié mil veces, le di de comer en la boca, lo besé, le dije cuánto lo quería, le pedí que le echara ganas, y le prometí que regresaría al otro día para verlo. Estaba segura de que se recuperaría, sabía que tomaría tiempo, sabía que no sería fácil, pero estaba segura.

Hoy mi papá me despertó en la mañana para avisarme que había fallecido. Me alivia saber que ya no sufre más, y que pude despedirme de él, pero no deja de ser doloroso. Me siento afortunada de haber tenido a una mascota como él, pero sobre todo, de haber tenido a un amigo como él.

Dicen que a mi edad no estamos seguros de nada. No sabemos nada. No tenemos idea de nada. Yo sí sé algo, estoy segura de ello, y ahora lo tengo más claro que nunca: hay promesas que no pueden cumplirse.




Te extraño, Pipo.

jueves

Más Honestidad Brutal


"
El Problema del Internet es que en él nunca se escribirá nada revolucionario: ningún "Ulises", ningún "Origen de las Especies", ningún "Más allá del bien y el mal", ningún "Discurso del método" ningún "Historia del tiempo". Internet no es más que cotidianidad virtual interactiva y un blog un post-it en el refrigerador."



Jesucristo El Mesias (o sea, en serio).

miércoles

¿Y qué se supone que debo hacer ahora?

¿Postear una entrada titulada “Réquiem por un blog”? ¿Llorar? ¿Burlarme de mí misma? ¿Burlarme de ustedes? ¿Fingir que no pasa nada? ¿Plagiar? ¿Abrir otro blog? ¿Desaparecer? ¿Tomar clases de redacción? ¿Estudiar el diccionario? ¿Hacerme pasar por alguien más? ¿Ser alguien más? ¿Crear un personaje? ¿Etcétera?

Nada de eso.

Me refugiaré en mi mediocridad diciendo que todos tenemos malas rachas (lo que sea que eso signifique) y bajas en la creatividad. No culpo nadie por esto, vamos, que ni a mi madre responsabilizo por esta situación, y apuesto a que ustedes tampoco (dos mil varos al caballo negro)

A veces me pasa por la cabeza una idea ACICALADA: a nadie le importa un pito si este blog sigue en pie o se suprime al chile. Qué más da si su autora muere en una asfixia erótica o en un ataque terrorista, si es anarquista o nacionalsocialista, si es hombre o mujer, si escribe bien o mal, si publica sus fotos o no, si realmente tiene algo qué decir. A final de cuentas sólo se trata del morbo, de entretener, de perder el tiempo, de hacer como que nos entendemos, de buscar en dónde poner los ojos mientras se toma cerveza o se combate el insomnio con remedios naturales.

¡Pero quién soy yo para tener semejantes ideas! ¡Acicaladas, pulcras, coquetas! ¡De qué privilegios gozo para juzgar de esa manera! ¡A cuántos Albert’s Einstein he parido para poder decir cosas así! ¡Si solo soy una bloguera y mi único mandamiento es: amarás a tu blog sobre todas las cosas! ¡¡¡SOBRE TODAS LAS COSAS!!!

A pesar de todo (uooo, uooo) si me leen es por algo. Mis lectores son como mi familia: los amo pero los odio, me importan pero me dan igual, quisiera matarlos pero los necesito. Queridos lectores que tanto me abandonan, no piensen que ya no me mojo escribiendo y expresando mis inquietudes. ¡Me mojo mucho, lo hago! ¡Lo haré siempre! ¡No me voy!

Aquí sigo y no tengo ganas de largarme.

No los decepcionaré.

Los quiero MIL.

jueves

El noctambulismo es más fuerte que yo II

Dicen que no hay insomnio que se resista a tres chaquetas...








Me compré tres chaquetas y no he visto resultados.

miércoles

Hoy no hay post, y mañana tampoco.

Pero pueden comentar. Comentar un post que, de hecho, no existe.

Acabo de enterarme...

...¡de que gané un premio por primera vez en mi vida!



Gracias, Gezeta.